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1er Nota al Monje Zen Alejandro Dokai

P. Que es la iluminación?

R. Iluminación significa tener una vida iluminada. En el zen no hay conceptos filosóficos o teológicos, definir la iluminación con una idea es difícil porque es una experiencia directa y como tal, es intransferible. Todo se trata de práctica. Así que cuando hablamos de iluminación nos referimos a la práctica de la iluminación.  La claridad de las acciones sin la dualidad del pensamiento ordinario, es decir, que el mundo deja de ser un conjunto de individualidades, personas y objetos, para verse como una unidad armónica y eterna en donde todos los seres vivientes se ven como un solo cuerpo de vida, como una sola realidad.

P. Sería como un estado de liberación?

R. Claro. Todo esa carga que nos oprime y nos separa de la realidad, ese ego que nos hace sentir separados del resto desaparece y podemos percibir nuestro ser verdadero mas allá de las fantasías e ilusiones que hemos creado y que a la larga nos aplastan.

P. Zen es entonces un camino practico hacia la liberación del ego? Podríamos definirlo así?

R. Es difícil definir que es el zen., por eso hablamos de la práctica del zazen y no tratamos de definirlo con palabras. Todo lo que podamos decir a cerca del zen esta errado, por eso nos abocamos a la práctica del zazen y no nos perdemos en discusiones filosóficas o psicológicas sobre lo que significa el zen o en definir en términos de filosofía y psicología que es estar iluminado. Zazen es una experiencia humana, que trasciende lo humano y nos lleva más allá, a una dimensión más alta de la conciencia.

P. La Iluminación es entonces un nivel más alto de consciencia?

R. Claro. Un estado de espíritu que trasciende el plano ordinario y la lógica del corriente y te lleva a lo más alto, es decir al aquí y ahora eternos.

P. ¿Practicando zazen podemos alcanzar esta iluminación?

R. No lo pongas de ese modo, trata de verlo más bien como algo que ya tenes, que ya sos y debes redescubrir. No como algo que debas lograr o adquirir. La ignorancia no es más que el olvido de sí mismo. No hay provecho propio en la vida iluminada. No hay nada en ella que puedas llamar mío. Es un bien eterno que es nuestro desde el principio mismo. No es en modo alguno algo que debamos lograr. ¿Se entiende?

P. Sí, Pero si ya es nuestro para que tenemos que trabajar tanto y meditar tantas horas para acceder a el?

R. ahhh me atrapaste … ja ja, la verdad es que no se la respuesta. Lo que sí sé por experiencia, es que hay preguntas que nos hacemos que solo se responden al entrar en un estado de espíritu especial. Quiero decir que no hay palabras para responder porque esto es así, hasta que estamos allí y lo vemos por nosotros mismos. Te diré lo que pienso desde mi experiencia. Nuestra mente esta tan convencida de esta realidad que no puede ver otra cosa. Esta cegada por esta existencia y la adaptación al mundo de la supervivencia y el logro social.  Cuando por la práctica de zazen esta mente se limpia de toda esa distracción, de ese flujo constante de pensamientos, el ser verdadero aparece de inmediato porque de hecho, siempre estuvo allí. Nunca te paso de estar buscando algo como loco y luego te das cuenta que lo tenías en tu bolsillo? Bueno, es algo así. Es algo tan íntimo y propio, que no lo conocemos. Esta tan a la vista, que no lo vemos. Es tan evidente que pasa desapercibido. La iluminación no es algo extraordinario, sino que lo extraordinario es que alguien se dé cuenta de lo simple que es en realidad. Y esto se debe nada más a que el ser humano esta encandilado por el mundo de su yo y vive a su completo servicio. Son como liebres encandiladas por la lámpara del cazador, un minuto después están muertas. Cuando por fin después de cientos de vidas está agotado, desilusionado y quebrado de cansancio de servir al ego, de perseguir la felicidad propia y que esta jamás llegue, entonces viene aquí y nos dice: maestro quiero aprender. Y a partir de allí todos sus padecimientos empiezan a desaparecer uno a uno sin que él lo perciba de modo consciente. Esta es la razón por la cual muchos estudiantes de zen dicen no saber porque lo practican pero, no pueden dejar de hacerlo. Es algo que esta guiado desde el interior, algo cósmico, trascendental.

P. ¿Qué significa cósmico y trascendental?

R. Que esta mas allá de tu ego, del control consciente de tu voluntad. Hay un dicho sufí que dice: Cuando mis pasos no me llevan, sé que voy por buen camino. Es como si tuviéramos un sistema interno que cuando abandonamos los deseos y el control de las cosas, ese sistema nos guiara de regreso a nuestro hogar, al ser verdadero. Mi padre creció en el campo y siempre me contaba que los caballos conocían el camino de regreso a su casa, es algo natural. Las tortugas marinas regresan a la playa que las vio nacer sin la guía de nadie. Entendes? Zen no es una doctrina, es el abandono del ego para volver al estado natural del espíritu. Regresar a lo que somos en verdad. No es adquirir ni lograr nada. Este es un designio que va mas allá de vos, por eso es trascendental. Tu ego no toma parte en este proceso de liberación por eso digo que es algo cósmico, como las estrellas. ¿Se entiende?

P. ¿Que lugar tiene la ciencia en todo este proceso?

R. la ciencia esta para resolver los problemas de orden práctico, no es algo trascendente. Nos dice como suceden las cosas, no el porqué. Para eso está la filosofía. Finalmente llega la hora de liberarse de salir de la dimensión humana y allí toma protagonismo el zen. En ese momento lo abandonamos todo y llegamos de vuelta al hogar. No se trata de adquirir conocimiento sino de perderlo, abandonarlo, como algo inútil. En realidad debemos dejar la ciencia a los científicos, la medicina a los médicos y la filosofía a los filósofos. Nosotros solo debemos sentarnos en zazen y liberarnos del agobio de la vida y dejar que ellos traten de explicar esta experiencia. Zen es vivencia pura, simple y directa. No tiene ni necesita base científica.

P. Hablaste mucho a cerca del trabajo manual, Podrías explicarnos por que es tan importante en la práctica del zen?

R. Trabajar y meditar por igual es uno de los principios zen más importantes. El trabajo no es distinto de la meditación ya que ambos son algo necesario en la vida diaria. Zazen es algo necesario y trabajar también lo es. Solamente que en la práctica zen el trabajo manual se hace en perfecto estado meditativo, es decir, completamente inmerso en eso que se está haciendo, liberando la mente de las distracciones, el apego, y el esfuerzo y por sobre todo, libre del deseo de hacerlo perfecto o para demostrar algo a otros. El samu se realiza en silencio. Evitando toda distracción.

P. Como es esto del esfuerzo, como nos liberamos del esfuerzo cuando el trabajo es arduo?

R. El trabajo liviano o pesado es concepto del ego, gano mas, gano menos, son una construcción de la mente social, es algo cultural tiene que ver más con la actitud, que con el trabajo en sí mismo. Por ejemplo, si te gusta levantar una pared de granito y odias el trabajo de oficina, podría resultarte más liviano trabajar doce horas para levantar la pared, que una hora en la oficina con la pc. No es así? Además, cuando la mente está en el pleno presente no hay nada pesado o liviano, mejor o peor. Es cuando nos cuestionamos que las cosa adquieren un matiz bueno o malo. El trabajo al estilo zen nos libera de esas limitaciones que hemos inventado y que nos condenan a la discriminación de las cosas. Cuando trabajo, solo trabajo. Cuando medito, solo medito. Parece obvio y sencillo pero si miramos con detenimiento, veremos que es muy difícil de hacer. La gente siempre está pensando en otra cosa cuando trabaja, se pone música, habla con otros y jamás aprovecha ese tiempo de gracia para practicar zen, es decir estar presente en cada respiración. Además el trabajo manual, usando los dedos es muy relajante. Cuando estuve en Japón, teníamos un trabajo comunitario que consistía en desgramar el jardín usando nuestras manos. Poco a poco, sin que nos demos cuenta, la mente se calma y adquiere un estado contemplativo maravilloso. La angustia y el miedo desaparecen. Lo importante no es si el trabajo está bien o mal hecho, si es mejor o peor que el de otro, lo que realmente importa es si la mente está presente y libre de la preocupación por el fruto del trabajo, desapegada. Esto es samu. Trabajar duro sin propósito personal. No por dinero, aplausos, o recompensa, no por el reconocimiento de los compañeros o del maestro o mucho menos aun, por hacerlo perfecto, destacarse y estar orgullosos de nosotros mismos. Por eso digo que zen es mitad trabajo, mitad zazen. Esta es mi experiencia. No hay trabajo mejor o peor. todo es cuestión de la actitud de espíritu con que se haga. Samu es también liberación del ego a través del servicio. Se trata de la entrega del ego propio al fuego de la práctica del zen. Arrojar todos nuestros conceptos y egoísmos y solo trabajar sin apego alguno, libremente, sin propósito. Lo mismo sucede con el zazen, solo es autentico si se hace sin espíritu de provecho personal, sin apego a los resultados. Sin desear ser santos o maestros de algo.

P. Pero si no pienso en los resultados, no me esmero y no hago bien las cosas ¿como es que voy a llegar al objetivo?

R. En zen no hay objetivos. Además el éxito del trabajo tiene más que ver con la concentración, que con la preocupación o el pensamiento predeterminado. El Zen es directo, sin mediación intelectual. Cuando piensas dejas de actuar con libertad, cuando dejas de pensar, sos libre de la esclavitud de tu ego personal, volves a ser tal como sos y te liberas de toda esa manía de resultados. Solo actúa sin preocupación, atento, despierto, sin ambición, infantilmente, ¿viste jugar a los chicos en un arenero? Bueno, así, con el cuerpo, la mente, y alma en el puro presente. De esta forma, esa paz que buscas llegara por sí sola. El trabajo al estilo zen es vivificante, liberador y no es lo mismo que trabajar para ganar el sustento, va más allá.

P. Se puede aplicar esta práctica a nuestra vida de todos los días, es decir, nosotros que no somos monjes zen?

R. Claro. Todos trabajamos, bueno, casi todos, ja ja. Zen es para todos no solo para monjes. No tiene ninguna ventaja ser monje y no sos más o mejor que otros por eso, y lo bueno de esto es que uno se libera de la constante competencia con el entorno y disfruta más de la vida y las cosas simples. Hay mucha idealización con respecto a ser monje ya a la vida de monasterio. la gente se imagina que allí dentro todos son buenos y dulces y la verdad es que pocas veces en mi vida vi gente tan egoísta y con menos vocación de servicio como en algunos templos que visite y creeme que en casi 30 años en esto fueron muchos no solo en argentina sino también afuera. A veces se pierde de vista lo importante que es la práctica en sí y no los títulos y envestiduras. Por eso en mi sangha los títulos no se usan. Todos trabajamos y meditamos a la par. No tengo ningún privilegio por ser el monje maestro y si así lo creyera haría bien en dejar la escuela para siempre y liberar a mis estudiantes de ese mal ejemplo de vida.

P. Si tuvieras que promocionar el zen como si fuera algo mas siempre desde tu experiencia ¿que dirías de el?

R. Es muy difícil abordar este tema desde ese lado, pero creo que simplemente hablaría de lo que significa en mi vida. No hay verdad revelada en el zen, no hay un dios que abale nuestras palabras o una verdad que valga matar por ella. Estamos siempre abiertos a la experiencia nueva y vivificante. No podría ver al zen como algo digno de ser proclamado a cuatro vientos como mercancía. Viste como es esto hoy día todo lo que se quiera vender es zen.  Además la experiencia es intransferible y no hay difusión que pueda sustituirla. Las personas se acercan y se sientan a meditar. Eso es todo. No se les promete nada, ni se es vende nada. Es solo la práctica, lo que se ve a simple vista. Zen es ver en el interior, ver con los ojos abiertos por completo. Muchas veces vienen personas que cuando miran en su interior se asustan o no les gusta lo que ven, se van y no regresan. Que lastima que dejen pasar esta oportunidad de ver dentro de sí mismos y así liberarse del sufrimiento.

P. ¿Hay otra vía de liberación del sufrimiento o de trascendencia espiritual a parte del zen o es la única?

R. Supongo que debe haberla, pero a estas no puedo certificarlas con mi experiencia ¿entendes?. Creo que hay muchos caminos de autorrealización, la fe, el estudio, la religión, la filosofía, el chamanismo, la mística, la alquimia etc. Pero como te dije antes, no las puedo certificar o proclamar como validas ya que no recorri el camino que ellas proponen. En cambio si puedo certificar la practica del zen.

P. Te consideras una autoridad en zen?

R. No. solamente soy un monje que conduce una pequeña congregación. Mi maestro seido roshi es una una autoridad y es muy reconocido en japon.

P. Que hay de los otros maestros de zen que hay en el país?

R. Conozco a algunos de ellos personalmente y a otros solo por referencia.

P. Tu practica y enseñanza es del mismo nivel que la de ellos?

R. No lo sé, jamás pensé en eso. No tengo el hábito de compararme con otros. Pero pienso que básicamente si es igual. Creo que cada maestro tiene sus propios métodos de enseñar. El zen detesta la imitación. Así que hago mi propia forma que es exactamente a la manera de Tosho ji . Además son tus maestros y estudiantes los que juzgan tu nivel. No hablo de mi mismo, tengo un perfil muy bajo, ellos hablan de lo que hago y dicen si soy o no soy. Ja ja.