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6ta Nota al Monje Zen Alejandro Dokai

P.  Cuál es esa gran vida de la que hablas continuamente en tu discurso?


R. es algo que me transmitió mi maestro. Cuando hacemos zazen nuestro ego empieza a desaparecer dando lugar al ser verdadero. La atención se aleja de los centros de la lógica y el pensamiento ordinario y se centran en el bajo abdomen, allí se hace la conexión a la que hago referencia. Vida y muerte vistas como unidad, como parte de la experiencia de la vida eterna que tenemos. A cada respiración vivo, al final de cada respiración, muero, y renazco en la siguiente respiración. Muerte y vida son una e indivisibles. Cuando este centro de atención en el bajo abdomen se despierta, nos conecta con el ser autentico y eterno. El nirvana más allá del sufrimiento de la vida, una tranquilidad de espíritu más allá de lo imaginable, pura y sin condicionamientos materiales. Qué valor podrían tener las cosas que hoy nos hacen sufrir frente a esto tan grande y propio.


P. Cualquiera puede llegar a ese estado de espíritu, o solo los seres evolucionados?


R. No hay seres evolucionados o no evolucionados. Todos tienen acceso a este nirvana eterno, sin importar su condición material o intelectual porque todos sin excepción tienen naturaleza búdica. Todos son universales antes de ser individuales. Por lo tanto tienen acceso a ello cuando quieran. Todo lo que tienen que hacer es sentarse en zazen y recordar quienes son o más bien, que son en realidad. Cualquier persona de la calle puede sentarse y encontrarse a sí mismo. No es para gente especial o de una condición económica, intelectual o cultural superior.


P. ¿Porque decís que debemos darnos cuenta o recordar que somos y no quienes somos?


R. Por lo general cuando preguntamos ``quien`` la respuesta suele referir al ego propio, soy yo, nombre y ocupación, en cambio`, cuando preguntamos ``que`` nos acercamos mas a la verdad primitiva, original. Por ejemplo soy un ser humano. El ser verdadero no va con el nombre y la forma del ego, este cuerpo y personalidad relativas. El está conectado con todo y con todos y le es desconocido hasta el mismo nombre del dolor y la soledad. El zen es la práctica del puro realismo, no cuestiona los hechos ni el mundo, lo trasciende en el acto mismo de vivirlo a través del desapego. No importa cuáles sean las circunstancias de tu vida, si estas desapegado, atento y despierto, estas libre. Acceder a la práctica del zen es fácil y directo. Solo necesitas un maestro y tu compromiso de seguir el camino. Todo lo demás está ya en tu interior desde el principio mismo. No es importante encontrar todas las respuestas sino más bien, solo aquellas que sean vitales para la liberación, para entrar definitivamente en el nirvana junto a todos los maestros del pasado. Todo lo demás no tiene importancia.


P. ¿cuales son esas preguntas?


R. todo refiere a la práctica de zazen, es decir, la postura, la respiración y la actitud de espíritu. Cuando sabemos esto, las puertas se abren de par en par. Los problemas que creamos en nuestra vida y en la de otros empiezan a desaparecer poco a poco. Muchas personas llegan al zendo con muchos problemas y a medida que practican zazen se liberan de ellos. Llegaron llorando y ahora se ríen de todo eso que solía abrumarlos. Todo esto que padecemos por causa de nuestra ignorancia se desvanece. Es como dejar la pelota y salir del juego para siempre. Soltarlo todo. Es como saltar al vacío sin paracaídas. Alguien que actúa así, no muere jamás. Para vivir de verdad hay que morir de verdad. Cuando era chico estuve muy enfermo y dicen los médicos que estuve clínicamente muerto por un minuto, ya sé como es. Este ser verdadero no le teme a la muerte porque esta no le afecta. La gran vida de la que te hablo no es otra cosa que la fusión del ser personal con el ser universal a través del esclarecimiento, de la iluminación. Es el regreso a nuestra condición natural de espíritu, regresar a lo que siempre hemos sido. Es como convertirnos en lo que ya somos.


P. ¿Pero si ya somos eso que decís ¿como es que no lo sabemos y sufrimos?

R. En el estudio del zen el ser y el saber no van por el mismo camino. El conocimiento consciente intelectual no tiene valor alguno. Solo se trata de si estas despierto o dormido. Plenamente vivo o muerto. Saber o tener razón en un sueño no es estar despierto. Eso es todo. Una vez que despiertas ya no puedes volver a dormir. Cuando sabes que papa Noel son tus padres no podes negarlo y pretender que no lo sabes. Ya no estás esperando que alguien baje por la chimenea. Así funciona la conciencia zen. Sufrimos por cosas inventadas o por engaños cósmicos universales que vienen de los sentidos y el intelecto. Pero ni bien los trascendemos, dejan de afectarnos y somos libres. A partir de allí se inicia nuestra gran vida. Este es el mensaje del zen. Directo al ser original, al alma del hombre, a su naturaleza mas intima, sin rodeos ni vueltas intelectuales o teológicas solo ¡Siéntate y recuerda¡ 


P. Porque sufrimos en la vida?


R. Muy pocas personas entienden que su dolor y sufrimiento es ocasionado por ellos mismos. Como cada uno de nosotros somos responsables del dolor que nos causamos así todos somos responsables del sufrimiento de la humanidad entera. Las personas se lo atribuyen a otros, al gobierno, al vecino, el perro, o alguien más. Nunca se observan a sí mismos como los responsables de sus vidas desgraciadas. De hecho, sufren por causa de sus deseos egoístas. Querer ser más que otros, poseer más que otro, tener suerte y fortuna a espaldas de otros, y cosas por el estilo. Con todos estos deseos en el corazón, no pueden esperar se felices. Toda esa carga de deseos y expectativas propias y ajenas pesan mucho. Todo lo que desean para ellos mismos a costa del mal de otros es una fuente de dolor futuro, tarde o temprano el peso de esos deseos los aplasta.


P. Pero sin deseos la vida sería imposible? sin deseo no hay progreso.


R. En realidad, si eliminamos los deseos egoístas lo único que no sería posible, es la vida que tenemos hoy, nada más. Es una elección, o sos libre del dolor o tratas de salirte con la tuya y ser feliz como puedas. Hay que abrazar el sufrimiento como si fuera nuestro mejor amigo. Si no dejamos de amar el placer y odiar el dolor, no podemos ser libres de verdad. De igual modo la vida con su constante cambio, se encargara de mostrarte que tus deseos son tontos y sin valor alguno. Un auto nuevo es nuevo solo por un instante, luego es viejo. Y así sucede con todo. Luchamos y vendemos el alma al diablo por poder y placer y cuando lo tenemos, somos infelices. y ¿Por qué, si tenemos lo que queremos?. Porque nunca es posible cumplir y satisfacer los deseos que tenemos. Son inagotables y ni bien terminas con uno, otro surge, y allí estas vos otra vez en la lucha para satisfacerlo. Esta cadena no tiene fin y tampoco el sufrimiento que deviene de ella. Si bien el dolor es el componente ineludible de la vida, el sufrimiento no lo es, es una creación del yo, del ego. Vida y muerte son lo mismo. La diferencia es algo cultural y personal.


P. Cuál es el camino entonces? ¿Como nos libramos del sufrimiento?


R. No se trata de eliminar el sufrimiento sino de trascenderlo, ir mas alla. El zen nunca te va a decir que debes hacer con tu vida. Sos libre. Como te dije antes, hay que abrazar el dolor, dejar de huir de él y tomarlo como aliado. El zen solamente te propone que te sientes en zazen y descubras por vos mismo lo que tenes hacer, no hay directivas a ese respecto. Todos quieren ser felices, ricos y lindos, pero esto no es posible. El mundo es un lugar cruel. Hay odio, envidia, maldad y prejuicio y todo esto se alimenta del deseo humano de ser el centro del universo, lo más importante, lo más querido. Esto engendra dolor, esclavitud y miseria. Basta con dar una mirada a tu alrededor para verlo claramente. Es necesario sentarse largo tiempo en meditación para comprenderlo y ser libres de ese deseo insaseable y obtener una paz de espíritu duradera y estable. Esta es la propuesta del budismo en general. Abandonar todos los deseos y generar en nuestra mente un estado de liviandad y serenidad permanentes. Pero si no dejamos de huir del dolor y lo abrazamos, esto no será posible. Hay que aliarse al dolor propio y ajeno y así volverse compasivo. Esta es la propuesta budista al tema del sufrimiento. Cuando decimos eliminar el dolor nos referimos al sufrimiento y no al dolor en si.


P. Me parece que es muy terminante proponer aniquilar algo tan vital como el deseo humano como solución al problema del sufrimiento, no hay otra forma?


R. Bueno, tal vez si, pero no puedo certificarla porque no la conozco. Todo lo que puedo decir sale de mi experiencia. Cuando mis deseos fueron menores, empecé a ser más feliz, más libre y más sereno. Tengo menos miedo y angustia. Esta es mi experiencia, no es un dogma de fe o algo con base científica que deba ser aceptado porque si, es solo eso, experiencia recogida de cientos de casos que cuentan lo mismo. El dolor es proporcional al deseo, al ansia de resultados así como la decepción es proporcional a la expectativa que se tenga. Somos exitistas, vanos, ignoramos todo sobre la realidad de nuestras vidas, pero actuamos como si lo supiéramos, y no paramos de sufrir ni siquiera cuando dormimos. Este es el panorama que veo en mi doyo a diario y como con el paso del tiempo y a medida que su práctica mejora el sufrimiento de las personas  desaparece. El dolor es algo inevitable, el sufrimiento no. Todo se trata de aceptar la realidad tangible. El zen no habla de una verdad abstracta sino de la realidad de la vida cotidiana. Hace frio me abrigo, si hace calor uso una remera, así de simple y estas cosas no se cuestionan a través de la filosofía, solo se aceptan y nada más. Cuando la compasión despierta en tu vida lo cambia todo. El hombre compasivo ve un mundo distinto a su alrededor. Es como si de pronto el depredador perdiera sus garras y dientes, se volvería inofensivo, dejarías de temerle. El mundo es tu depredador porque vos estas depredando al mundo. Cuando dejes esa actitud y te vuelvas compasivo, y dejes de perturbar a otros, el mundo se hará inofensivo y ya no te perturbara. El amor y la compasión son la fuerza más poderosa y elevada del universo.
P. Hiciste una diferencia entre sufrimiento y dolor, ¿podrías explicar este concepto mejor?

R. El dolor es algo directo, tangible y es objetivo. Cuando una muela duele vas al dentista y se soluciona. Mientras que el sufrimiento es del alma, es algo relacionado con nuestro ego, nuestra personalidad. Lejos de ser real, representa todas nuestras miserias, lo que somos en profundidad, nuestros deseos más recónditos, el ego esencial. Así podemos vivir en el paraíso y ser los más infelices del mundo o ser felices en el mismísimo infierno. Depende del estado de la consciencia en que estemos, de nuestro punto evolutivo. Cuando mi maestro estuvo en india vio a a gente vivir en condiciones difíciles pero asi y todo eran mas felices que en en eeuu donde lo tenían todo. Se ve mucho a las personas sufrir por causas irreales o producidas por ellos mismos. No tienen un dolor real es solo su ego generándoles sufrimiento a través de la personalidad. El zen te permite salir de ese círculo y te lleva hasta el punto de abrazar los opuestos como uno y así liberarte del sufrimiento inventado por tu mente, por tu ego que solo desea salirse con la suya y cumplir todos sus caprichos sin importar nada más. Zen es romper la dualidad de placer y dolor y llegar al nirvana en esta misma vida, aquí y ahora. Pero esto no es posible sin la práctica de zazen, meditación. Para vivir de verdad hay que morir de verdad. Esto significa entregarlo todo, cederlo todo. Poner todas las fichas a un solo número. Saltar al vacío sin paracaídas. Es algo simbólico pero al mismo tiempo es algo muy concreto y cotidiano. Requiere de un gran compromiso de nuestra parte. Aquí es donde la mayoría de las personas fallan, no tienen compromiso con la práctica. Temen por su ego y lo que podría llegar a pasarles si lo abandonan. Son como peces atrapados en una red, se creen seguros porque aun están en el agua, pero poco después la red los arroja afuera y terminan en el mercado. Por suerte, todos los budhas y bodhisatvas hacen votos de salvar a todos. No les importa que tan estúpido, soberbio o necio puedas ser, te ayudan igual. Ja ja Hay muchas personas que ven al mundo desde la montura de su caballo y jamás se bajan de él. Con esa actitud solo se consigue sufrimiento o también la admiración de la gente común sin demasiada luz espiritual. Pero nada más. Los hombres sabios no admiran esas cosas. Debemos abrazar el sufrimiento y hacerlo nuestro. No importa si es de otro. Debemos tomarlo como propio y compartirlo. Solo de esta forma podemos ser verdaderamente compasivos y trascender el sufrimiento. La felicidad es la búsqueda de los necios.