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2da Nota al Monje Zen Alejandro Dokai

P. ¿Cual es la esencia de la práctica del zen?

R. Es arrojar tu ego al fuego de la práctica. Es entregarlo todo. Las dudas, preferencias, gustos y todo aquello que sea una barrera entre nosotros y la liberación.

P. ¿Que es la liberación?

R. Liberarse significa dejar atrás la esclavitud del yo y toda la infinita cadena de sufrimiento que acarrea. Salir definitivamente de la servidumbre del ego personal y reconectarnos con el ser original único y trascendental. Zazen nos despierta poco a poco en forma natural a nuestro verdadero yo. Alejando nuestra consciencia de los centros de la cabeza y el corazón, nos libera de la dependencia del ego. Todo esto se hace naturalmente, sin intervención de la mente consciente. Por eso decimos que es natural y sin proceso intelectivo.

P. ¿Cómo es que el simple hecho de sentarnos sobre un almohadón mirando la pared, puede hacer algo tan grande y benéfico?

R. Lo cierto es que zazen no es algo tan inocuo como parece  desde afuera. El zen nos lleva mas allá de la consciencia ordinaria de todos los días a una consciencia trascendental que traspasa los límites de la razón y la lógica. Nos conecta muy profundamente con nosotros mismos y con un momento de nuestra existencia en el que todos estos limites no existían. La cultura actual está gobernada por el cerebro Fontal y el centro de las emociones que está en el pecho. Pero zazen nos libra de esa dependencia y nos sitúa en un punto de comprensión diferente, donde las cosas de todos los días se ven y se toman de otra manera. Todo esto es parte de la transformación natural del practicante de zen.

P. ¿Como es que el zen no tiene lógica?

R. No es que el zen no tenga lógica, tiene una lógica diferente 
donde los valores son espirituales y a la vez, cotidianos. No existe la dualidad a la que estamos acostumbrados.


P. ¿Que significa ver dentro de la naturaleza de las cosas?

R. Cuando las personas miran a su alrededor la mayoría de las veces mira pero no ve. Mira un auto y solo ve el auto, ve una persona o un grupo de personas y solo ve eso. Se limita al evento, a describir el suceso y nada más.  Pero no ve la señal que lo conecta directamente con la comprensión de la cosa en sí. Así se rodea de objetos y personas que no comprende ni conoce realmente y con las que no tiene una relación consciente, de alma para alma, i shin den shin, como dicen los japoneses. Esto se debe a que su canal de conexión con el ser verdadero está cerrada, están dormidos soñando que están despiertos dentro de esta realidad. Una cosa es ver el evento y otra muy distinta es ver la señal, o sea, el sentido último de las cosas que existen, su razón y desarrollo. Las cosas nos están diciendo algo. Esto no es solo un objeto. Aquella no es solo una persona. Debemos abrir nuestros oídos y escuchar con atención lo que nos dicen las cosas de todos los días. Zazen te devuelve este sentido perdido que te permite ver las cosas y eventos conectados como un solo cuerpo de vida, un solo ser indivisible. Para ver los eventos bastan los sentidos y el intelecto, pero para ver las señales, escuchar y ver mas allá,  hay que estar despierto, muy atento y centrado en el hara, allí, bien abajo, donde el pensamiento lógico no puede llegar. Si logras librarte de este centro de las emociones y el pensamiento que está en la parte superior del cuerpo, podrás ver estas señales con toda claridad. Cada cosa que veas, cada cosa que escuches, observa las señales. Esta es también una forma de vivir aquí y ahora, conectado, fluyendo con todo y con todos.